07 noviembre 2010

El Papa y Zapatero, dos formas de entender la palabra liderazgo.


La actualidad política y social este fin de semana la ha marcado la visita papal al país. España ha sido, históricamente, una de las patas más estables y fiables del catolicismo en Europa, no hay país con más tradición cristiana en el viejo continente que el nuestro excepto Francia y un poco menos la originaria Italia. Si no obviamos que Italia no es nación hasta el siglo XIX, llegamos a la conclusión que España es la nación, junto a Francia, que ha sostenido a la iglesia católica a través de los siglos. En España se podrán prohibir los toros sin asumir demasiado coste político... pero a ver quién es el guapo de los políticos que toca alguna Romería, Semana Santa o navidad en la vieja Iberia sin que peligre su carrera.

Negar nuestra enorme tradición cristiana apostólica y romana resulta, cuanto menos, ser un gesto desleal y grosero hacia los habitantes de esta tierra. Estoy seguro que el plantón de Zp a Benedicto XVI no ha podido ser cuestión de agenda, la prioridad y relevancia se especifican perfectamente hasta en la más humilde agenda de bolsillo; la visita del Sumo Pontífice del Vaticano a tu país aparecería en cualquier agenda presidencial marcada en rojo y subrayada. Un desplante así no se lo perdonarían ni al "interplanetario" Obama en su "interplanetaria" tierra como han demostrado las últimas elecciones al Senado yankee castigando los flirteos del presidente demócrata con el Islam volviendo la espalda al catolicismo tradicional imperante en EEUU .



Pues nuestro Zp sí se ha permitido plantar al Santo Padre y ha sido Rubalcaba, una vez más, quién ha estado al quite recibiendo al Papa con honores de representante de pueblo y estado... No entiende Zp que con estos gestos demuestra inmadurez y falta de respeto hacia su pueblo y no hace más que allanar el camino a Rubalcaba hacia la candidatura socialista a pasos agigantados. El superministro ha vuelto a darle una lección de "músculo político" al deslucido presidente de la nación y estoy convencido de que Rubalcaba abraza la fe cristiana con igual o menos fervor que Zapatero, lo que dice mucho de uno y otro como políticos.

Tampoco se quedó atrás el Santo Padre reclamando una "reevangelización" urgente de España. No ha dejado de lanzar indirectas al ejecutivo que preside Zapatero hasta el momento, el descontento del líder religioso es notorio y manifiesto.

El caso es que el Sumo Pontífice y Rubalcaba trataron en su reunión sobre el efecto de la crisis en nuestro país, en especial en los sectores de población más desfavorecidos. Una buena oportunidad para ganar la ayuda de una U.E que profesa el catolicismo como religión oficial y cuenta con 500 millones de creyentes entre sus habitantes, algo que no ha alcanzado a comprender, de nuevo, nuestro "interplanetario" Zapatero presa de su habitual torpeza, encabezonamiento y soflamas de grandeza.

Os dejo un artículo al respecto de Luís María Ansón, prestigioso periodista y académico de la R.A.E que nos ha visitado en algún que otro post en el blog.


BENEDICTO XVI, ZAPATERO, EL COPRESIDENTE RUBALCABA, EL SECTARISMO. Luís María Ansón.
La actitud sabia del copresidente Rubalcaba al recibir al Santo Padre a su llegada a España contrasta con el sectarismo de Zapatero que se ha inventado un viaje a Afganistán, flanqueado por sus marionetas Carmina y Trinidad, para eludir lo que el sentido común le exigía.
Lo de menos es si el Papa viene o no en viaje de Estado. Lo de más es que representa la religión abrumadamente mayoritaria en España. Y el presidente del Gobierno si quiere ser el presidente de todos, como es su obligación, debió abandonar esa ideología panfletaria de preuniversitario que le caracteriza y esperar al Santo Padre a su llegada a España.
No lo ha hecho. Es un desplante para la galería excluyente como aquella sentada absurda al paso de la bandera de los Estados Unidos de América. El pueblo español, claro, no se ha solidarizado con su presidente sectario y ha arropado al Santo Padre con simpatía y fervor.
Benedito XVI es el líder espiritual del mundo. Nadie discute hoy seriamente esa circunstancia que caracteriza al Sumo Pontífice del Vaticano. El desplante zapatético, dulcificado por la presencia del copresidente Rubalcaba, es una mamarrachada impropia de un político responsable. El think tank monclovita tal vez le diga a Zapatero que con gestos semejantes cultiva al electorado radical. Pero se equivocan sus asesores. Son muchos más los socialistas católicos que no pueden justificar el aspaviento de su líder.

1 comentario:

  1. Un gesto muy feo para un presidente que le viene grande el cargo. Aunque creo que todos pensamos lo mismo sobre la bienvenida del presidente al Santo Padre (vergonzoso) no debemos hablar de ello, y quedarnos con la esperanza del Papa en demostrar lo que es la Fe, lo que es la esperanza y el respeto hacia todos.
    Lo triste es que en cadenas de televisión se dediquen a poner en boca del Papa cosas que no ha dicho.
    España necesita una reevangelización, en ningún momento se culpa al ejecutivo, sino el sentimiento de repudia de la sociedad hacia la iglesia. Esta claro que aquí no todo el mundo es Santo, ni mucho menos imagen para seguir, pero si un político roba, ¿son todos los políticos ladrones? Si un cura es pederasta, ¿lo son todos? Nadie defiende, y yo el primero, estas actuaciones, pero no todo debe mirarse así.

    Ojalá el respeto fuera para todos iguales.

    Hablando también la cadena de tv en su informativo del mediodia, ponía de nuevo en boca del Papa, un tal desprecio a los homosexuales, y eso es MENTIRA (para variar)... El Papa habló del matrimonio NATURAL (entre hombre y mujer), en ningún momento dijo otra cosa, lo apoyó y le animó.

    En un país donde todo se malinterpreta, todo se negativiza... así nos va...

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