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jueves, 28 de junio de 2012

En busca de la competitividad, el reto de la industria española.



El último e interesantísimo informe de una de las consultoras más importantes y prestigiosas del mundo, PwC ( diminutivo de PriceWaterhouseCoopers), sobre la industria española y sus males endémicos. En contra de lo que siempre se ha pensado, los costes laborales no son el gran hándicap de la industria española en pos de lograr la competitividad deseada.


¿Queremos ser un país industrial? Esta pregunta es el punto de partida del estudio Temas Candentes de la Industria Española para 2012 de PwC para saber hasta qué punto una economía es más o menos fuerte en función de por qué sector apueste. "Evidentemente, la respuesta es sí", asegura Julio Balaguer, socio responsable de Industria de PwC. Este sector, tradicionalmente olvidado en España, no sólo aporta el 15% del Producto Interior Bruto (PIB), sino que, además, concentra alrededor de dos millones de puestos de trabajo, de los que el 85% son fijos.



Sin embargo, la mayoría de estos datos son desconocidos por la sociedad, por lo que Balaguer considera que una de las primeras cosas que tiene que hacer el sector industrial "es poner en valor su aportación social". La imagen de la industria sigue en parte asociada a problemas medioambientales, como vertidos, o conflictividad laboral, cuando en realidad es uno de los sectores que más esfuerzos realizan en estos ámbitos y "es un motor del desarrollo". Concretamente, las empresas industriales son las que aportan el 45% del presupuesto que se gasta en España en I+D y anualmente invierten 2.600 millones de euros para mejorar sus políticas medioambientales.


"La industria es el presente, pero, sobre todo, es el futuro", apunta Balaguer. El reto es abrir un debate sobre qué tipo de país industrial quiere ser España y superar alguno de los obstáculos que le permitan avanzar en este camino, como la falta de una política energética clara y, sobre todo, predecible. "El coste energético preocupa a los directivos porque no existe un marco regulatorio estable", de forma que la filial de una multinacional no puede decirle a su matriz cuál va a ser el gasto en esta partida en el futuro.

Pero sin duda, el gran problema de la industria española, según el informe de PwC, es la baja productividad, sobre todo, si se compara con sus vecinos europeos. Lo más sorprendente, según Balaguer, es que este hándicap no se debe a los costes laborales, sino a otros males endémicos, como es la falta de flexibilidad o los altos índices de absentismo que se registran en el país.

Costes laborales.


En España, el coste de una hora de trabajo ronda los 20 euros, la mitad que en Noruega y por debajo de países como Alemania, Italia o Irlanda. Sin embargo, el reclamo de mano de obra barata no es válido frente al argumento de la productividad, variable que hace que las fábricas de un país sean competitivas frente a sus competidores extranjeros. Además, sigue habiendo países donde los costes laborales son mucho más bajos que en España, como es el caso de Letonia, Lituania o Bulgaria, que se sitúan en el entorno de los cinco euros por hora.

Por eso, el informe de PwC concluye que es necesario aplicar "un plan estratégico para los próximos años, que englobe a la totalidad del sector, y con una política industrial clara". Balaguer explica que no se trata tanto de regular e intervenir en el mercado, sino de establecer un marco de operaciones que, por ejemplo, facilite la creación de un negocio, ya que España ocupa el puesto 44 en el ránking internacional de PwC. Además, el país se sitúa entre los cien últimos puestos en lo que a protección de inversores se refiere, frente a países que, como Estados Unidos, Nueva Zelanda, Reino Unido o Singapur que cuidan especialmente estos factores, lo que sirve para atraer la inversión.

"La industria demanda una política industrial de largo horizonte, en línea con el plazo de maduración de la inversión industrial, estable en el tiempo y que coordine otras políticas trasversales: formación, energía o I+D", concluye el informe.




1 comentario:

  1. Doy fe de la falta de productividad y del alto absentismo (trabajo en una multinacionalidad de española).
    Mala o nula organización del trabajo, descoordinación, administración "extraña", macro planes globales de ejecución penosa...
    Y del absentismo... jornadas super rígidas, imposibilidad "legal" de cambios de horario o turno (siempre hay trampillas extraoficiales que te salvan de perder el día) que hacen que una simple visita al banco signifique un día de trabajo perdido...
    Sistemas de gestión de la productividad de los años 60... Pero si no tenemos ni internet para descargarnos los catálogos de los productos con los que manejamos!!!
    A ver si aprendemos de nuestros vecinos del norte, que estamos en el siglo XXI

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