02 agosto 2012

¿Cómo funciona el BCE y quién es quién dentro de él?



Hoy se decide en el seno del BCE gran parte del futuro del €. El listón de tan rotunda aseveración lo subieron a la cumbre tanto Draghi como Merkel y Hollande en sus declaraciones, la semana pasada, asegurando que harían por el € lo que hiciese falta.

El caso es que ayer ya comenzó a desmarcarse de tales gestos el Banco Central Alemán, que no está dispuesto a permitir la compra de Deuda Soberana por parte del BCE... automáticamente las primas de riesgo y las bolsas se tiñieron de rojo.

¿Y por qué una declaración de intenciones de uno de los 17 Bancos Centrales que conforman el órgano supremo de poder dentro del BCE, también computan los 6 votos de los directivos principales de la entidad unionista, es capaz de sembrar tormentas o alegrías?...


¿Quién manda en el Banco Central Europeo? La respuesta intuitiva y fácil es que Alemania. ¿Por qué si no la institución está en Fráncfort? ¿Por qué tiene como sacrosanto objetivo mantener la estabilidad de precios y no incluye el crecimiento económico? Uno puede parafrasear aquella afirmación que acuñó el delantero inglés Gary Lineker para la selección germana de 1990 ("el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y siempre gana Alemania"), y asegurar que la política monetaria de la Eurozona es un debate de 17 bancos centrales donde siempre se imponen las tesis de Berlín.


Pero las cosas cambian. No solo España ha ganado un Mundial y una Eurocopa en dos años, sino que dos halcones de la política monetaria ortodoxa como Jürgen Stark y Axel Weber -alemanes ambos- han abandonado desde entonces la institución en clara discrepancia con las políticas adoptadas en los últimos tiempos. Tanto Stark como Weber, que no aprobaban la compra de bonos periféricos, formaban parte del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo, el máximo órgano de control del banco central.


Y es sobre el Comité Ejecutivo -formado por el presidente Mario Draghi, el vicepresidente Vitor Constâncio y otros cuatro miembros más- por donde gira buena parte de la toma de decisiones del BCE. En él estuvo hasta marzo de este año el español José Manuel González Páramo, sustituido en julio por el luxemburgués Yves Mersch.

Cada uno de estos miembros tiene bajo su responsabilidad varias áreas de gestión, entre las que destacan las operaciones de mercado abierto, donde entran la famosa barra libre de liquidez para la banca; el control de riesgos; el análisis macroeconómico; estabilidad financiera… (ver perfiles).

INFLUENCIA


Y aunque formalmente quien decide es el Consejo de Gobierno (formado por estos seis directivos y los gobernadores de los bancos centrales de la eurozona), el Comité tiene una gran influencia. No solamente prepara y dirige las reuniones del Consejo, sino que en él está la voz con más peso de la institución -la del presidente-, y además cuenta con una sobrerrepresentación de Alemania, el gran poder de facto dentro del Banco Central. Los germanos Peter Praet y Jörg Asmussen, por ejemplo, sustituyeron a sus dos compatriotas Stark y Weber cuando abandonaron.

El Consejo de Gobierno celebra dos reuniones todos los meses. En la primera de ellas -que suele producirse el primer jueves del mes- es cuando se toman las decisiones que acaparan los titulares: análisis de la situación macroeconómica, acciones de política monetaria y medidas para combatir la crisis. Todo se decide bien por unanimidad (si los miembros están de acuerdo), bien por consenso (con voces discrepantes pero que admiten la tesis central alcanzada).


Tras esa reunión -que dura varias horas-, el BCE emite un comunicado a las 13:45 horas y a las 14:30 el presidente comparece ante la prensa durante algo más de unos sesenta minutos.

EL ROL DEL BUNDESBANK


Aunque a la hora de tomar decisiones, el Consejo de Gobierno no es más que diecisiete bancos centrales sentados en la misma mesa, no todos son iguales. Y no solo porque tengan distinta cuota en el capital del BCE.

Ayer mismo, el Bundesbank aireó unas declaraciones de su presidente Jens Weidmann, en la que aseguraba que el banco central alemán no es uno más de los diecisiete, sino que es "el más grande y el más importante". A buen entendedor pocas palabras bastan, que dice el refrán. Pero por mucho que diga Weidmann hay un hecho innegable: desde que en enero de 2010 estalló la crisis del euro, el BCE ha tomado decisiones que no hace mucho habrían enfurecido al miembro más moderado del Bundesbank. Solo el hecho de que se haya puesto encima de la mesa la posibilidad de dar munición ilimitada al fondo de rescate -vía una licencia bancaria-, es una muestra del cambio.


Tras aquellas palabras de Lineker, Alemania ganó el Mundial de Italia '90, y aunque siguió generando grandes combinados nacionales, no fue ni mucho menos imbatible. Algo similar ocurre en el seno del BCE. Aunque el Bundesbank marca los límites, ya no es invencible. Y tal vez sea esa sensación la que obliga a Weidmann a hacer tantos aspavientos públicos recientemente.

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