31 octubre 2012

Elecciones en EEUU. La economía como principal caballo de batalla.



PARO, DÉFICIT Y DEUDA AZOTAN A UN PAÍS, EL ESTADOUNIDENSE, EN RIESGO DE RECESIÓN. Los votantes confiaban en una rápida recuperación. Pero, lejos de eso, el país está al borde del "precipicio fiscal", con un Congreso dividido y unas elecciones históricas a la vuelta de la esquina. Romney culpa a Obama. Y éste, a Bush, en una riña política que sólo tiene una víctima: la economía.



Cinco años después del inicio de la crisis subprime, decir que EEUU está al borde del precipicio es algo más que una expresión. Porque "precipicio fiscal" es precisamente el término acuñado para definir el ajuste que se le viene encima al país en enero de 2013: si nada cambia, entrarán en vigor automáticamente subidas de impuestos y recortes de gastos que, según el FMI o Fitch, abocarán a la economía a una segunda recesión.

Y es que se trata de un ajuste de 600.000 millones de dólares, equivalente al 4% del PIB de EEUU. Una cifra que computa desde la supresión de las prorrogadas rebajas fiscales de George W. Bush hasta subidas de las aportaciones a la Seguridad Social, pasando por reducciones en los pagos a médicos a través del Medicare o en las prestaciones por desempleo.

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Es algo que aprobó el Congreso en verano de 2011. No porque fuera víctima de una locura transitoria, sino porque era la única forma de calmar al mercado. Era parte de aquel pacto in extremis para elevar el tope de deuda y evitar la suspensión parcial de pagos del Gobierno.

PATATA CALIENTE

La estrategia de Obama en materia económica en la carrera presidencial está siendo decepcionante... y Romney se aprovecha de ello. El aún Presidente basa toda su estrategia en recurrir, una y otra vez, al ruinoso legado de Busch.

Se dio así una patada hacia delante a los problemas, pensando que el ajuste nunca entraría en vigor. Pero el efecto empujón ha llegado hasta hoy. La parálisis del Congreso en los últimos meses ante las elecciones ha impedido a EEUU llegar a un pacto que evite ese abismo que reduciría el déficit, pero llevándose por delante el crecimiento.

Ahora habrá que esperar a que pasen los comicios para aclarar el futuro. Pero no hay mucho tiempo, pues planea la sombra de Fitch, que amenaza con arrebatar la triple A a EEUU antes de final de año si no vuelve la seriedad a las negociaciones entre demócratas y republicanos.

Seguiría la estela de S&P, que le quitó la matrícula de honor en 2011. A la agencia ya le olía mal aquel pacto que ha dado ahora lugar al precipicio, asestando el mayor mazazo a la legislatura de Obama.

Ese mandato ha estado marcado por la crisis. Pocos niegan al presidente la mala situación que heredó de George W.Bush: se sentó en el Despacho Oval en 2008 con una recesión que pasará a la Historia como la peor en setenta años. Y recibió un déficit superior al billón de dólares.

Romney ha ganado mucho margen arrojando la crisis económica del país a Obama en la cara... sin dar una receta concreta de como él revertería dicha situación.
El problema es que cuatro años después el agujero fiscal sigue por encima del mismo billón de dólares y la deuda pública supera los 16 billones. ¿Y el PIB? Aunque Obama logró sacar al país de la recesión a mediados de 2009, la recuperación es un camino de obstáculos, como muestran los datos publicados el pasado viernes.

En el tercer trimestre, la economía avanzó a una tasa anualizada del 2%, siete décimas más que en el segundo y por encima de las expectativas. Sería un buen dato si no fuera porque el PIB crecía el doble a finales de 2011. Y porque el doble debería acelerarse también para bajar el paro y sanear las arcas.

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En este sentido, de momento han tenido poco efecto las promesas de Obama de reducir el déficit a la mitad al final de su primer mandato. Así que ahora son muchos quienes cuestionan su plan para rebajar ese agujero en 4 billones en la próxima década.

Mitt Romney, el rival republicano, es el primero que aprovecha esta situación. De ahí que lleve toda la campaña retratando a Obama como la cara de la crisis, como el gestor truncado que no ha sabido lanzar la recuperación. El mormón, no obstante, tampoco concreta cuáles serían sus verdaderas propuestas. Dice simplemente que equilibrará el presupuesto antes de 10 años. ¿Cómo? Es un misterio.

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Pero algunos piensan que poco importa eso, pues gane quien gane la Casa Blanca, el futuro presidente tendrá que gobernar con un Congreso dividido (los demócratas controlan el Senado y los republicanos, la Cámara de Representantes), por lo que las promesas tal vez no se podrán cumplir nunca.

Esta politización de la gestión económica es la que está matando la actividad del país. Ni siquiera el "helicóptero Ben", apodo de Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal, está logrando calmar los ánimos. Hasta tal punto que incluso ex miembros del banco dicen que hará más por el PIB el iPhone 5 que lanzó Apple hace un mes que el tercer plan de estímulo de la Fed, que se mantendrá hasta que baje el paro.

INSUFICIENTE

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Ésa es la tarea más difícil y el verdadero caballo de batalla. El desempleo ha estado durante 43 meses -el mayor periodo desde la Gran Depresión-, por encima del 8%. Y sólo en septiembre logró bajar de esa barrera psicológica, situándose en un 7,8%, el mejor registro de Obama. Aunque incluso ese logro ha sido empañado por el ex presidente de General Electric Jack Welch, que acusa al demócrata de manipular los datos.

La mayoría de expertos niega esa posible adulteración. Máxime cuando esas décimas de caída tienen buena venta política, pero no económica, pues son insuficientes para relanzar al país.

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Los datos hablan por sí solos de la pérdida de ímpetu: en 2011, se crearon de media 153.000 puestos de trabajo al mes. En lo que va de 2012, sólo 146.000. Y un paro del 7,8% es, casualmente, la misma tasa que cuando el presidente Obama aterrizó en la Casa Blanca.

Si eso es un regreso al pasado o un punto de inflexión en el mandato demócrata sólo depende ahora de las urnas.


PD: Artículo escrito por respeto y cariño hacia los numerosos lectores estadounidense de la bitácora, que sorprendentemente se acercan diariamente en gran cantidad hacia un sitio tan ibérico como este. Mi más cariñoso saludo hacia ellos y el deseo de que, elijan lo que elijan el próximo martes, acierten de pleno. Séneca.

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