jueves, 18 de abril de 2013

El FMI nos condena al peor de los escenarios y pone en peligro la credibilidad del Gobierno.


Para el FMI, el mundo avanza a tres velocidades. En términos de PIB, el bloque emergente y EEUU superan las tasas de Europa, la más lenta. Y en el capítulo del déficit, las potencias avanzadas también pueden agruparse en tres grupos: unas superan con sobresaliente la disciplina fiscal, otras logran contener sus altos niveles de deuda y, por último, hay 10 países altamente endeudados y con déficits desbocados.


España figura en la peor de las posiciones en esta radiografía. No sólo estará a la cola del ya de por sí agónico crecimiento europeo. Además, figura dentro de esa decena de países indisciplinados. Es más: junto a Japón, registrará en 2014 el déficit más elevado del mundo avanzado. Es el dibujo que hace el FMI de España en su World Economic Outlook y en el Fiscal Monitor, publicados ayer. En ellos, augura más recesión, más déficit y más paro en el futuro cercano de España.


El organismo rebaja otra décima el crecimiento del PIB en 2013 y en 2014. Ahora, espera una caída del 1,6% para este año y un repunte de sólo el 0,7% el próximo ejercicio. Esta tasa “podría ser incluso demasiado alta” una vez que se pongan en marcha nuevas medidas de consolidación fiscal, que el Fondo ve imprescindibles. “No ajustar no es una opción, [el Gobierno] deberá especificar cómo hacerlo”, advirtió Jorg Decressin, subdirector del Departamento de Investigación del FMI, instando al país a lanzar “más planes concretos” para 2014 y a “hacer más” en el ámbito presupuestario.

Contradicción

¿Qué planes? Aquellos que “no perjudiquen más al crecimiento”, pues no se puede descartar que España sufra otra recesión en 2014. De entrada, el FMI estima que el PIB interanual caerá un 7% en el último trimestre de este año, periodo en el que el Ejecutivo de Rajoy espera que la economía empiece a crecer. 


En este escenario, el organismo reclama ahondar en la reforma laboral y en la liberalización de servicios profesionales y en el sector financiero, donde “ahora es decisivo que la Sareb funcione de forma eficaz y ayude a los bancos a deshacerse de activos tóxicos”.

El organismo añade así más presión al Gobierno, que presentará su paquete de medidas el día 26 de abril. En él, deberá combatir las previsiones del FMI, que empeora todas las cifras de déficit. Estima este año un agujero del 6,6%, muy por encima del 5,7% que vaticinaba en octubre. En 2014, la historia se repite: ve un déficit del 6,9%, lejos del 4,6% anterior.


Estos pronósticos elevan la tensión en las negociaciones entre el Gobierno y Bruselas por los compromisos presupuestarios. El Ejecutivo de Rajoy está pidiendo que se eleve el objetivo de déficit para 2013 del 4,5% actual hasta el 6%, y que se aplace la obligación de recortarlo hasta el 3% que marca el Pacto de Estabilidad hasta 2015, un año más tarde de lo fijado ahora.

Lo malo es que el FMI no solo tumba todas esas cifras. Además, no ve posible cumplir con ese techo del 3% ni siquiera en 2018, el último ejercicio para el que hace previsiones. Ve entonces un agujero del 5,6%, que sucede al 5,9% de 2017, al 6,2% de 2016 y al 6,6% de 2015. Todos estos datos han sido fuertemente revisados al alza en una media de 3 puntos por año, reflejando “el empeoramiento de las previsiones de paro y la ausencia de medidas específicas a medio plazo”.

La posición financiera heredada por el Gobierno, que tocó techo al tener que recurrir a un rescate bancario, es una loza demasiado indigesta según estima el FMI. Pica para ampliar

El Fondo deja así a España en un mal lugar, pues registrará en 2014 el peor dato fiscal entre las economías avanzadas, sólo superado por Japón, con un 7%. En 2013, junto a la economía nipona (9,8%), sólo le rebasan Irlanda (7,5%) y Reino Unido (7%).

Mercado laboral


Aunque donde verdaderamente se lleva España el liderato es en el mercado laboral. El FMI augura un paro del 27% en 2013, tres puntos más que el Gobierno. Es el más alto de Europa. Ya para 2014, prevé una tasa del 26,5%, frente al 23,4% del Ejecutivo.

Ni Bruselas, ni la OCDE, ni el consenso de Funcas son tan derrotistas en este capítulo laboral, si bien sí coinciden con el FMI en la malas cifras de crecimiento, que se despegan de las que maneja el Gobierno. Rajoy ve una caída del PIB de sólo el 0,5% este año y un repunte cercano al 1% en 2014. Así que España, que hasta ahora ha mantenido que el FMI es demasiado pesimista, se juega su credibilidad en el plan que presente la próxima semana.


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