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martes, 6 de agosto de 2013

Increíble; la prensa sajona alaba la gestión de la crisis española.



El pasado lunes se produjo un hecho histórico que no pasó desapercibido para los medios de comunicación españoles; el prestigioso Wall Street Journal, el periódico de habla inglesa más influyente de economía, sacaba en sus páginas un amplio artículo alabando la gestión de la crisis española. Además, el autor del artículo es un reconocido y reputado empresario inglés (el más rico de Reino Unido), como no podía ser de otra manera para poder escribir un artículo en un periódico tan prestigioso como es el "WSJ".

Y es histórico porque estamos hablando de un medio que lleva 40 años sacudiendo a palos todos los síntomas económicos, políticas y datos macros de nuestro país... excepto durante la burbuja inmobiliaria, cuando también aplaudían el "milagro" español pero con ciertos recelos. Eso sí, los méritos se los atribuyen a Berlín y en pocas ocasiones cita al Gobierno de Rajoy como autor de tan sorprendentes datos.

Es sorprendente el número de datos que maneja un articulista y empresario extranjero sobre nuestro país, desconocidos por la mayoría de ciudadanos españoles que reciben el impacto o influencia de dichos datos sobre sus vidas.

Al ser un hecho histórico, he creído conveniente subiros el artículo íntegro y perfectamente traducido al español. Aquí os lo dejo:



El "experimento" de España podría estar a punto de dar sus frutos. Simon Nixon.

¿España se encuentra al borde de una milagrosa recuperación? Esta pregunta posee un calado que transciende más allá del acuciado país del sur de Europa.

En los últimos cinco años, el mundo ha observado con inquietud los intentos de Madrid de abordar las consecuencias de un espectacular estallido de su burbuja inmobiliaria que disparado la tasa de desempleo al 26%.

España se ha convertido en un gigantesco laboratorio para un experimento nunca antes probado en una democracia moderna. ¿Puede un programa de austeridad y reformas estructurales sacar a una economía de una crisis de deuda? ¿Es realmente posible que un país alcance la denominada devaluación interna (recuperar su competitividad recortando salarios y estimulando la productividad) en lugar de devaluar su tipo de cambio exterior?

Hasta ahora, los pocos que confían en ello –sobre todo en Berlín– han sido calificados de fanáticos o sádicos. Se creía que la única salida posible para países como España era crear una deuda soberana común para la eurozona o acabar con la moneda única. Sin embargo, el Gobierno de Mariano Rajoy se ha dispuesto demostrar que esa idea era equivocada. Desde su elección en diciembre de 2011, ha efectuado amplias reformas del sistema bancario (rescate incluido), de la legislación laboral y del gasto social del país. Y en las últimas semanas, cada vez hay más evidencias que sugieren que esta política está funcionando.

Buenos datos

Según los cálculos más recientes del Banco de España, la economía del país se contrajo sólo un 0,1% en el segundo trimestre, frente al 0,5% del trimestre anterior, aumentando las esperanzas de que el crecimiento sea inminente (en la Comunidad Autónoma de Madrid ya se ha registrado una tasa de crecimiento de 0,1%) –tal vez incluso en el trimestre actual–. Asimismo, la tasa de paro ha empezado a caer (77.000 personas en cuatro meses). Los precios de la vivienda y de los coches se han estabilizado. Las exportaciones han aumentado, un 8% en 2012, igualando a Alemania. El déficit por cuenta corriente, que llegó al 10% del producto interior bruto, se ha convertido en superávit.


Esto no ha bastado para convencer a los más agoreros, que señalan que no es la primera vez que se vaticina una recuperación ("brotes verdes") y las previsiones no se materializan. Muchos exponen que, aunque España haya pasado lo peor, lo mejor que cabe esperar es un largo periodo de estancamiento con una tasa de paro muy alta.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), a cuyos análisis se les sigue dando importancia pese a su pobre historial de previsiones y sus recetas cambiantes, predijo la semana pasada que el PIB español no alcanzaría el 1,2% hasta 2018. Una recuperación tan débil mantendría las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda de España, teniendo en cuenta el déficit fiscal del 6,5% del PIB previsto para este año.

Pero este pesimismo parece exagerado. Es cierto que el sector público seguirá siendo un lastre para el crecimiento debido a la constante consolidación fiscal. Y nadie espera una recuperación inminente de la demanda de los consumidores. Sin embargo, la crisis del sector inmobiliario difícilmente pueda hundir más la economía. Y lo que es más importante, el resto del sector empresarial privado se ha reequilibrado y ha recuperado su competitividad.

La parte positiva del alto desempleo es que los costes unitarios han caído y la productividad ha experimentado un fuerte aumento en relación a Alemania y otros competidores. Ahora, se dan las condiciones para una recuperación liderada por las inversiones de las empresas: la inversión exterior directa está aumentando, mientras que las firmas nacionales cada vez pueden autofinanciarse con más facilidad. Después de todo, la profunda crisis no ha impedido unos impresionantes datos de exportaciones.

Un cambio de ánimo podría impulsar aún más la recuperación. El sector bancario sigue viéndose afectado por los préstamos incobrables. Pero una vez que el mercado se convenza de que el ciclo de provisiones ha cambiado y de que los beneficios se están recuperando, las condiciones de financiación podrían mejorar mucho para los bancos, el Gobierno y el resto de la economía. Según Holger Schmieding, de Berenger Bank, si se descarta el impacto de la consolidación fiscal, el crecimiento del PIB puede situarse en torno al 2,5%. Y a finales de 2014, la economía podría crecer a una tasa anualizada del 2%. En ese punto, las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda española desaparecerían.

Riesgo político


Por supuesto, hay que tener en cuenta las advertencias habituales. La política, tanto de España como del resto de la eurozona, es un riesgo siempre presente. La autoridad de Rajoy se ha visto dañada por un escándalo de financiación del partido.

Más preocupante resulta el riesgo de que, de persistir el alto desempleo, pueda minar la cohesión social. Pero este aún no es el caso, y de surgir nuevas evidencias de que se ha tocado fondo, podría reducirse la presión sobre los políticos, especialmente si estas evidencias vienen acompañadas de los necesarios esfuerzos gubernamentales para fomentar la creación de empleo.

Algunos inversores temen que la agencias de ráting puedan rebajar la deuda del Gobierno español a bono basura, aunque sería algo retorcido ahora que la economía parece dar muestras de cambio.

De lo que no cabe duda es de que hay mucho en juego: una recuperación autosuficiente eliminaría una de las mayores amenazas para la divisa única, y reivindicaría el enfoque de Berlín sobre la gestión de la crisis.



Simon Nixon, empresario joven más rico de Reino Unido en The Wall Street Journal.


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