09 agosto 2013

La U.E da síntomas de estar exhausta de tanta austeridad.



 Mariano Rajoy ha dicho que “el gran reto de Europa es el crecimiento”. No le falta razón. No hay mejor medicina para atajar la crisis de deuda, déficit y desempleo –los principales males que atrofian la economía del continente– que crecer. Crecer con vigor, y sin dejar de lado las reformas –que, no en vano, están encaminadas a robustecer ese avance– y la disciplina fiscal. Puede parecer una obviedad, pero no lo es cuando se comprueba que ninguna de las medidas que ha lanzado la Unión Europea para estimular la economía ha surtido el efecto deseado. De hecho, el panel de expertos del BCE rebajó ayer sus previsiones para la zona euro en 2013 a una caída del PIB del 0,6%, dos décimas peor que en el anterior pronóstico. Bruselas debe dejar de lado la tibieza.

Interesante mapa de la I+D en la UE. Pica para ampliar.

Es evidente, como ha apuntado el FMI, que la recuperación de la economía europea no puede depender en exclusiva del viento de cola procedente de las políticas expansivas de otras potencias como Japón o EEUU, sobre todo en vista del calendario de la retirada progresiva estadounidense. Y los estímulos monetarios y de liquidez del BCE resultan insuficientes para volver a engrasar las anquilosadas estructuras de la economía comunitaria.

Así que, como recuerda el Fondo, Alemania tiene que comenzar a dar pasos en la dirección de los estímulos. Fortalecer y corregir los actuales desequilibrios de su crecimiento económico facilitaría una recuperación duradera de la zona euro, dado el omnipresente liderazgo alemán. Las elecciones germanas de septiembre se antojan cruciales, ya que de ellas saldrá un boceto de la nueva hoja de ruta europea.

Mapa PIB de la zona euro-25. Pica para ampliar. 

Entretanto, la UE está obligada a cerrar, sin medias tintas, las uniones bancaria y fiscal. Ello ayudaría a apuntalar la estabilidad política y económica en países como Italia, Portugal o España. En ellos el crecimiento pasa, como también ha resaltado Rajoy, por luchar contra el desempleo (sobre todo el juvenil). Los 6.000 millones que repartirá la Comisión Europea entre 2014 y 2016 para ello se antojan escasos, casi testimoniales para tamaña lacra. El FMI tiene razón cuando pide que las medidas sean “urgentes”. Y sustanciales, se podría añadir, porque si bien el tiempo apremia, no basta con parches. No en vano, la conjunción de una UE más unida y el lanzamiento de un plan de choque destinado al crecimiento podría generar un círculo virtuoso paneuropeo. Y de eso depende, en gran medida, el éxito de la recuperación española.

PD: Perdonad si no se está actualizando la bitácora como suele ser habitual. Son fechas de vacaciones y este humilde servidor de ustedes tiene que sacrificar un buen puñado de horas diarias de sus vacaciones con nuestro blog. Os prometo que una vez pase agosto volveremos a actualizar diariamente la bitácora como es habitual. Mañana, en compensación, os prometo un exhaustivo análisis sobbre la pretención de rebajar salarios porpuesto por el FMI.

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