11 mayo 2014

Draghi, el mejor cortafuegos para la deuda europea.


 El Banco Central Europeo (BCE) dejó claro este jueves que va actuar en junio para aplacar las subidas del euro, que pueden mermar las ya debilitadas perspectivas de crecimiento, y ante una inflación muy por debajo del objetivo. Eso sí, no quiso detallar si va a poner en marcha un programa de compra de activos, lo que se conoce como Quantitative Easing europeo, situará en negativo los tipos de la facilidad de depósito o simplemente rebajará el precio del dinero desde el 0,25% actual.


Como consecuencia, el jueves la rentabilidad de la deuda marcó un nuevo mínimo histórico. No obstante, ayer cerró con un repunte hasta el 2,91%. También la prima de riesgo, que marcó los 146 puntos básicos. Este ligero revés apenas empaña el buen comportamiento que ha registrado la deuda una semana más. Ya van cuatro consecutivas a la baja y queda margen para nuevos descensos. Así lo consideran los expertos de Nomura. Consideran que no hace falta que el BCE compre activos para que se sigan estrechando los diferenciales frente a los bonos alemanes. “Vemos al BCE como una importante barrera para evitar que una baja inflación llegue a convertirse en un problema para los soberanos periféricos más endeudados [...] Seguimos viendo un estrechamiento de los bonos italianos y españoles frente a los Bunds (bonos alemanes)”, explican.

En este entorno, el Tesoro sigue acelerando el ritmo de emisiones y cubriendo de forma anticipada las necesidades de financiación previstas para el presente ejercicio. Este jueves colocó 4.557,4 millones de euros en bonos a tres y seis años y en obligaciones a quince, y en los dos últimos casos ha conseguido pagar el interés más bajo de la serie histórica.


En total, en lo que va de ejercicio ha captado 62.300 millones con bonos, el 46,7% de los 133.300 millones estimados para 2014.

Los bonos españoles se han comportado como una especie de activo refugio en momentos de turbulencias tanto por la crisis política de Crimea como por las tensiones de los países emergentes desde que la Reserva Federal anunció la retirada de estímulos.

Más confianza

Los datos demuestran cómo la confianza de los inversores extranjeros en los bonos españoles es cada vez mayor. Esta semana, el Tesoro publicó el saldo vivo en manos de no residentes a 31 de marzo. Éste superó los 300.000 millones por primera vez de la historia, lo que representa el 42,98% del total de la deuda del Tesoro (letras y bonos).


Por el contrario, la banca española está reduciendo su exposición a la deuda española. El rally que está experimentando los bonos provoca que la venta en el mercado secundario pueda reportarle jugosas plusvalías. VidaCaixa, el grupo asegurador de Caixa-Bank, justificó, por ejemplo, el alza del beneficio del primer trimestre (del 60,8%) por las plusvalías extraordinarias de 57 millones que la compañía obtuvo gracias a la venta de activos de renta fija, fundamentalmente deuda pública y privada.

Irlanda ya se financia mejor que Reino Unido


Entre los periféricos, destaca la evolución experimentada por la deuda de Irlanda. Hasta tal punto que el bono irlandés a diez años cerró ayer con una rentablidad inferior a los bonos de Reino Unido al mismo plazo, en el 2,645% frente al 2,683%, algo que no ocurría desde hace seis años. Las medidas que va a poner en marcha el Banco Central Europeo han presionado a la baja la rentabilidad de los bonos periféricos, pero este fenómeno también se explica por la expectativa de que, dada la rápida recuperación de la economía británica, el Banco de Inglaterra tendrá que elevar los tipos antes de lo previsto.

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