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martes, 8 de marzo de 2011

Se abrió la veda sobre el triángulo de las Bermudas socialista ( II ). Séneca.



 Hace unos días dejamos un artículo sobre el PSOE abierto hacia otro capítulo. En él se exponía la creciente necesidad, en el seno del partido socialista, de renovarse completamente ante un total desgaste de su actual modelo. En dicho artículo analizamos los posibles candidatos a liderar el partido en estos tiempos de incertidumbre y malos augurios... Como bien sabréis; Rubalcaba, Zapatero y Carme Chacón fueron los elegidos pero hay más nombres sobre el tapete socialista aunque con menos posibles de encumbrarse.


 Bono se insinuó en cuanto se anunció la veda, de algún lugar lanzaron el nombre de Barrera, yo me quedo con Fernández Vara más por ilusión que por "chance".

Guillermo Fernández Vara, presidente autonómico de Extremadura.

 Y es que en el extremeño muchos vemos el reflejo del socialismo de base, un discurso fresco y nuevo en la gramola socialista. Es, posiblemente, el Presidente autonómico de la rosa en el que menos ha hecho mella el "zapaterismo" y el más desapegado a los rasgos particulares del núcleo duro de Rodríguez Zapatero. Quizás el más enfrentado a la guardia pretoriana y al César sea Tomás Gómez... el madrileño roza el desacato pero todos esperan que no sobreviva al tsunami Aguirre pronosticado para el mes de mayo sobre las urnas y colegios electorales madrileños. 


 Sea como fuere, todos son nombres menores en probabilidades y podríamos incluir en el lote a la Chacón; el gran pulso es Zapatero Vs. Rubalcaba y de tal encuentro saldrá el próximo líder del partido. Nadie lo dice en alto pero todos cruzan los dedos para que sea el actual Vicepresidente el que se imponga en dicha pugna. De lo que no cabe dudas es que el socialismo español demanda con más vehemencia el "cambio" a cada día que pasa. Os dejo para que lo comprobéis un artículo de uno de los gurús socialistas del momento, Carlos Carnicero.


En el PSOE el problema no es el candidato sino el proyecto político. Carlos Carnicero. 

Hubo un tiempo en que existía el Gobierno y el partido que lo sustentaba. Y ambos tenían derecho a vidas propias. El partido era capaz de tener su propia personalidad, sus responsabilidades ante la sociedad y la organización activa de su militancia. Hoy el poder engloba partido y gobierno como un saturno que devora a su hijo.

El PSOE está inédito en la vida pública salvo como altavoz del Gobierno. ¿No sería razonable pedir que el PSOE convocara una manifestación frente a la embajada de Libia, independientemente de las responsabilidades del Gobierno en la Unión Europea y sus posiciones frente a las sanciones del régimen genocida?
¿No sería razonable que el PSOE explicara que la responsabilidad del Gobierno le puede incitar a respetar los abusos de los bancos, los excesos de los sueldos obscenos de los ejecutivos de las multinacionales y el consejo a sus perceptores para que renuncien a esa desigualdad insoportable de unos abanicos salariales que no son de recibo?

Parece que la vida interna del PSOE se agota en la lucha por controlar las listas electorales y por solucionar el problema de la solución de Zapatero, confirmando entonces la convicción generalizada de que el partido no importa porque quien decide es quien está en la cúspide. La batalla ya se ha desatado.
Y a la prudencia pedida, ha respondido Carme Chacón ofreciéndose para unas primarias. Pero, ¿qué son unas primarias? Si observamos la participación en las últimas realizadas, es para salir corriendo. No han llegado a ocho mil lo socialistas participantes, entre militantes y simpatizantes, sobre una población de casi dos millones de habitantes en Barcelona. ¿Eso son unas primarias? En primer lugar es la confesión de la debilidad de un partido cuyos militantes menguan cada día que pasa. En la comunidad de Madrid, con casi seis millones de habitantes, los votantes de las primarias no llegaron a quince mil.

Si el problema es buscar un sucesor a Zapatero, los dirigentes del PSOE no han aprendido nada más que a huir de su corresponsabilidad, para bien o para mal, con el secretario general y presidente del Gobierno.
Ahora, cuando huelen la derrota, los que no vieron nunca un defecto en el presidente del Gobierno se preabran para salir corriendo de la foto que les enmarque a su lado. Y empezarán a salir espontáneos pidiendo un liderazgo que sobre todo debiera ser colectivo en un proyecto de sociedad que está tan desdibujado que ya ni siquiera se intuye.
Pero la gran transformación del socialismo español no pasa ni por Alfredo Pérez Rubalcaba ni por Carme Chacón ni por nadie que se quiera postular para un liderazgo sin congreso. Lo que la ciudadanía progresista espera es un cambio de paradigma.

En Europa la socialdemocracia está en peligro de extinción salvo la recuperación ocurrida en las elecciones regionales alemanas. Pero no hay ningún partido socialista que haya sido capaz de construir un discurso de salida progresista a la crisis.
Y ese es el reto para las elecciones del próximo mayo y para las elecciones del año que viene. No importan el póster electoral sino el contenido programático. Y hay un viejo dicho de Pablo Iglesias que debiera tenerse presente: “cuando un compañero se postula para un cargo sin que le promuevan las bases, es motivo suficiente para no elegirlo”. Que tome nota Carme Chacón por si ese día no asistió a clase.

PD: no puedo dejar pasar la ocasión de dedicarle unas letras a Mariano Rajoy y a Francisco Camps. La corrupción personificada en un imputado encabezando la lista electoral del PP en el País Valenciano es el primer peldaño de una ruina moral en este partido que le convocará a la catástrofe. Ni siquiera el electorado valenciano del PP puede soportar dos fotos simultaneas de una misma persona en el banquillo de los acusados y en la cabeza del cartel electoral. La ruina en la política española tiene en el PP un exponente garantizado.

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