14 agosto 2011

La bolsa, el euro, el techo de gasto yankee y el maremoto financiero. Un repaso a la actualidad económica internacional.


 Agosto se nos está descubriendo como un mes francamente delicado, diría que delirante, en el plano económico. La histórica bajada del rating de EEUU por parte de la calificadora S&P, otro atisbo de crisis de deudas soberanas en Europa (y esta vez no era solo cosa de los periféricos: Italia e incluso Francia han estado en el ojo del huracán), la decisión de China de volver al patrón oro al menos en Oriente y la devaluación del yen para acelerar la recuperación de la economía japonesa, la tercera mayor del planeta, después de su desgraciado terremoto y posterior tsunami han convertido los parques bursátiles mundiales en presas del pánico y madrigueras de pescadores de ríos revueltos, o especuladores como se les conoce en los ámbitos cotidianos.




 Si a todo ésto unimos que julio fue un mes nefasto para nuestro doméstico IBEX-35; nos encontramos con la pérdida de los 10.000 puntos en el índice del parquét madrileño hace ya un buen puñado de días.. incluso el bajar por debajo del umbral de los 9.000 puntos peligrosamente, hoy nos encontramos con los 8.647 puntos después de una subida histórica que muchos interpretamos como un "rebote de gato muerto" hasta no conocer el desarrollo del IBEX-35 la semana que entra. En definitiva, más de 100.000 millones de € han sido retirados de las empresas que cotizan en nuestra bolsa patria por parte de los aterrados inversores.


 Los Gobiernos mundiales implicados se han puesto manos a la obra y andan aplicando medidas para poner freno a la especulación y calmar los mercados. En Europa destacan sobre todas las medidas tres en concreto: la compra de deuda italiana y española por parte del BCE,  la tomada por un puñado de países (Francia, Italia, España y Bélgica) impidiendo el posicionamiento a corto en las operaciones que atañen a sus entidades financieras (un error para muchos... entre ellos yo) y el tremendo recorte anunciado por el Gobierno de Berlusconi que contempla la supresión de nada menos que 1.900 ayuntamientos, 36 provincias y 50.000 cargos públicos en Italia... un "tijeretazo" de nada más y nada menos 45.000 millones de € a desarrollar en los próximos dos años.


Silvio Berlusconi perderá mucha popularidad, a buen seguro, en su país tras los recortes que anunció el viernes.


 Francia también se ha puesto manos a la obra a la hora de agarrar la tijera y ha anunciado recortes importantes en su economía... pero no llegan a los niveles italianos. A buen seguro la deuda soberana italiana respirará muy tranquila y desahogada después de la valiente maniobra de Berlusconi. Una valentía de la que carece el inexistente gobierno de Zapatero que no quiere lastrar con recortes la opción Rubalcaba para las cercanas generales del 20-N. Nosotros, por lo tanto, seguiremos peligrosamente instalados en el ojo del huracán y, encima, sin timón o Gobierno alguno... a expensas de lo que decida Bruselas respecto a las medidas a tomar.


 En EEUU, mientras tanto, los positivos e inesperados datos de la evolución de la economía yankee han dado un pequeño respiro a la administración Obama... aunque la incertidumbre se ha apropiado de las agencias calificadoras y la misma S&P ya ha anunciado que existe un 33% de probabilidades de volver a bajar la calificación estadounidense en los próximos 24 meses.




 Y es que las agencias y los mercados no ven coordinación ni credibilidad en el pacto alcanzado, in extremis, entre demócratas y republicanos. Mientras Obama no acabe con dicha incertidumbre el gigante americano está condenado a sufrir bastante en los circuitos financieros... y no está el horno para bollos precisamente en USA.


 Pero volvamos al €. Hoy os voy a dejar la opinión del archiconocido "gurú" George Soros, aquel especulador que hizo historia hundiendo la libra inglesa e impidiendo su entrada en el €. Soros, para sorpresa de muchos, anunció esta semana pasada que dejaba su actividad bursátil y su poderoso Fondo de Inversión irá desmembrándose poco a poco... ¿habrá podido la tremenda volatilidad actualmente imperante con los nervios del anciano zorro? Sea lo que sea la cuestión es otra; la supervivencia del €, y Soros amablemente nos enseña su "hoja de ruta" para salir del tornado financiero en el que se encuentra atrapado el viejo continente. Según Soros, la patata caliente de la zona € recae exclusivamente sobre Alemania... a la que recurre como única opción salvadora de dicha zona... claro que Soros, cuando escribió este artículo el jueves, aún no conocía el tremendo tijeretazo aplicado por Berlusconi. Aquí os dejo el artículo íntegro.



Alemania debe defender el euro. George Soros, Presidente de Soros Fund Management y del Open Society Institute.

Los mercados financieros detestan la incertidumbre; por eso han entrado en modo de crisis. Los gobiernos de la eurozona han dado algunos pasos significativos en la dirección adecuada para resolver la crisis del euro, pero, obviamente, no avanzaron lo suficiente como para tranquilizar a los mercados.


En su reunión del pasado 21 de julio, las autoridades europeas aprobaron un conjunto de medidas parciales. Decidieron que su nueva agencia fiscal, el Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera (EFSF), debe ocuparse de los problemas de solvencia, pero no aumentaron su tamaño. Esto no fue suficiente para establecer una autoridad fiscal creíble para la zona del euro. Y el nuevo mecanismo no entrará en funcionamiento al menos hasta septiembre. Mientras tanto, la disposición sobre liquidez del Banco Central Europeo es la única forma de evitar un colapso en el precio de los bonos emitidos por varios países europeos.


De igual forma, los líderes de la eurozona ampliaron las atribuciones del EFSF para incluir la solvencia de los bancos, pero no llegaron a transferir la supervisión de los bancos de las agencias nacionales a un organismo europeo. Y ofrecieron un paquete de ayuda ampliada a Grecia sin generar credibilidad sobre el éxito del rescate: organizaron la participación de los tenedores de bonos en el paquete de rescate griego, pero el acuerdo benefició más a los bancos que a Grecia.


Lo más preocupante
Tal vez lo más preocupante es que Europa finalmente reconoció el principio –aceptado desde hace mucho tiempo por el FMI– de que los países en los programas de rescate no deben ser penalizados a través de las tasas de interés, pero ese mismo principio no se hizo extensivo a los países que aún no participan en los programas de rescate.


Como resultado, España e Italia han tenido que pagar mucho más por su endeudamiento que lo que reciben de Grecia. Esto les da derecho a optar por salirse del rescate griego, planteando la perspectiva de que el paquete puede venirse abajo. Los mercados financieros, reconociendo esta posibilidad, aumentaron la prima de riesgo sobre los bonos españoles e italianos hasta niveles insostenibles. La intervención del BCE ayudó, pero no solucionó el problema.


La situación se está tornando intolerable. Las autoridades tratan de ganar tiempo, pero el tiempo se acaba. La crisis se acerca rápidamente a un punto culminante. Alemania y los demás miembros de la zona del euro con calificaciones AAA deberán decidir si están dispuestos a arriesgar su propio crédito para permitir que España e Italia refinancien sus bonos a tasas de interés razonables. De lo contrario, España e Italia serán empujadas inexorablemente hasta caer en programas de rescate. En resumen, Alemania y los demás países con calificaciones de bonos AAA deben acordar algún tipo de régimen de eurobonos. De otra forma, el euro se vendrá abajo.


Debe reconocerse que una cesación de pagos o una salida desordenada de la eurozona, incluso de un país pequeño como Grecia, desencadenaría una crisis bancaria comparable a la que causó la Gran Depresión. Ya no se trata de si vale la pena mantener una moneda común. El euro existe y su colapso causaría pérdidas incalculables al sistema bancario. Por lo tanto, la elección a la que se enfrenta Alemania es más aparente que real: y es una decisión cuyo costo aumentará a medida que la posponga.


La crisis del euro tuvo su origen en la decisión de la canciller alemana Angela Merkel, tomada luego de la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008, estableciendo que la garantía contra futuras cesaciones de pagos sería responsabilidad individual de cada país y no de la Unión Europea. Y fue la pérdida de tiempo alemana que agravó la crisis griega y causó el contagio que la convirtió en una crisis existencial para Europa.


Solo Alemania puede revertir la dinámica de la desintegración europea. No será fácil: Merkel, después de todo, percibió correctamente el humor de los alemanes cuando tomó su fatídica decisión, y la atmósfera política interna desde entonces se ha tornado aún menos favorable a extender el crédito al resto de Europa.


Merkel puede superar la resistencia política solo en una atmósfera de crisis, y solo en forma gradual. El paso siguiente será ampliar el EFSF; pero, para cuando eso se logre, la calificación AAA francesa podría ya estar en peligro. De hecho, para cuando Alemania acepte un régimen de eurobonos, su propia calificación AAA podría verse comprometida.


La única forma en que Europa puede escapar de esta trampa es anticipando las reacciones de los mercados financieros en vez de ceder ex post a sus presiones. Esto exigirá un intenso debate e introspección, especialmente en Alemania que, siendo la mayor y mejor calificada economía de la UE, se ha visto colocada en la posición de decidir el futuro de Europa.


Es un rol que Alemania ha evitado intensamente y que continúa sin deseos de aceptar. Pero la decisión para Alemania verdaderamente no es tal. Una ruptura del euro precipitaría una crisis bancaria que superaría la capacidad de control de las autoridades financieras mundiales. Cuanto más demore Alemania en reconocer esto, mayor será el precio que deberá pagar.



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