09 febrero 2012

El peor problema de España; su tasa de desempleo entre menores de 25 años (II). El suspirado modelo alemán.




Frederick es uno de los 1,2 millones de aprendices que estudia una formación profesional (FP) en Alemania. Tres días a la semana trabaja en la distribuidora de agua de la capital alemana (Berliner Wasserbetriebe), y otros dos acude a la escuela, donde aprende los conocimientos básicos de administración y oficina. En total, son 27 horas semanales de trabajo por las que recibe un salario neto mensual de 640 euros, 40 más de los que percibía al comenzar su formación profesional hace tres años. Es un ejemplo del modelo de FP que quiere copiar el Gobierno español, con una modalidad de contrato dual denominado Berufsausbildung. A fin de cuentas, en Alemania el paro juvenil ronda el 8%, mientras el español frisa el 50%.



Más del 80% de los jóvenes que estudian en el sistema dual alemán (de escuela y fábrica) acaban trabajando para el mismo empleador con el que han hecho las prácticas, que además se compromete a contratarlos al menos durante 12 meses tras pasar las pruebas (de dos o tres cursos). Este es el modelo que puso el pasado martes en el Congreso como guía el ministro de Educación, José Ignacio Wert, quien aseguró que adaptaría el sistema a las singularidades españolas, con una “implantación gradual, consciente y atenta a las diferencias que se derivan del distinto tejido productivo”.

Virtudes

Una de las virtudes del sistema alemán es su permeabilidad. Frederick representa también al aproximadamente 15% que no se contentará con esta FP y seguirá estudiando: “Seguramente haré bachillerato”, admite, “para poder acceder a la Universidad”. Además, pese a que en 2011 más de 540.000 jóvenes iniciaron un Berufsausbildung, unos 340.00 jóvenes mayores de 16 años se quedaron sin plaza.


Esto ocurre porque o sacaron notas muy bajas o porque quieren aprender alguna profesión muy demandada. Esos jóvenes no pasan a ocupar las listas del paro, sino que siguen recibiendo formación hasta que mejoran sus conocimientos o logran una vacante en una de las más de 2.000 escuelas profesionales existentes, explica Gabriel Hemani, del Ministerio Federal de Educación. 

Pese a la cantidad de jóvenes demandantes de un puesto de aprendizaje, las empresas no cubren sus vacantes. La patronal alemana BDA estima en 75.000 las plazas que se podrían cubrir.

Algunas empresas alemanas han exportado un embrión del modelo a España de manera individual con gran éxito, como es el caso de Mercedes Benz.

La formación profesional alemana, que ya se exporta a China e India y está demandada ahora por varios países de Africa, no es un sistema barato. El Estado federal corre a cargo de las escuelas, pero el componente profesional práctico que se adquiere en la fábrica, el taller, la oficina, el hospital o la tienda, está financiado por las empresas.

De los cerca de 17.000 euros anuales que cuesta un alumno de FP, más de la mitad es un coste neto para las empresas (8.700 euros por año). Supone en realidad una “inversión” no sólo para el país, sino también para la industria, admite la patronal BDA.

Más de 2,1 millones de empresas, casi una cuarta parte de las firmas, ofrecen puestos de aprendiz. Contribuyen al sistema prácticamente todas las grandes (el 93,3%) , algunas de ellas incluso han dado nombres a escuelas emblemáticas como Bosch, Daimler, o Siemens.También las pymes hacen su esfuerzo. El 16,5% de las sociedades con plantillas entre 1 y 9 trabajadores tienen también estudiantes a su cargo. Es decir que el sistema exige un tejido empresarial sólido y un concepto de responsabilidad social, pues las compañías no pueden declinar la formación ni en tiempos de crisis.

Escuela taller Daimler, en pleno curso sobre accidente en uno de sus vehículos de gama.

Cuando la economía alemana pasaba su travesía del desierto, a principios de la década pasada, y las empresas se negaban a financiar la formación profesional, el entonces canciller socialdemócrata, Gerhard Schröder, tuvo que amenazar a la industria con una ley. No hubo necesidad de obligarlas pues se alcanzó un pacto por la formación entre el Estado, los Länder y las patronales que se renueva anualmente.

Escuela taller BMW en Munich.

La FP alemana es un éxito pese a la complejidad del sistema escolar primario, donde conviven tres clases de escuelas diferentes, y su falta de homogeneidad, pues hay casi un modelo por cada uno de los 16 Länder del país. La OECD ha criticado con insistencia la escuela alemana, que pese a ser gratuita, penaliza a los jóvenes de familias con escasos ingresos y a los de origen inmigrante. Las cifras de paro en el país revelan que más de la mitad de los desempleados de larga duración tienen poca o ninguna formación y en un porcentaje alto son inmigrantes.



2 comentarios:

  1. Buenisimo el articulo. Deberia tener el blog la opcion de meneame para que lo leyeran mas gente. Un saludo y felicidades por el imponente blog.

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  2. Muy buen artículo, sí; pero ahora que sé cómo funciona el famoso sistema alemán, he perdido interés en él. En España, es imposible que funcione, porque los empresarios españoles no tienen la visión de futuro de los alemanes. Aquí van todos al corto plazo, y si es un pelotazo rápido, pues mejor que mejor. Tampoco Rajoy es Schroeder, ni hará una ley contra la voluntad de los empresarios. Y si la hiciera, daría igual: estamos en España, y hecha la ley, hecha la trampa.

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