viernes, 23 de julio de 2010

Retazos de historia Ibérica: «Veinte galeras sevillanas remontaron el Támesis y arrasaron los arrabales de Londres»





Pablo Emilio Pérez Mallaina, catedrático de Historia de América. Prepara un libro sobre las Atarazanas. Que no es otra cosa sino la Historia de ochocientos años de Sevilla.

—Creo que la de las Atarazanas es en sí misma la historia de un periodo amplio de la ciudad…
—Así es desde 1252 hasta ahora. Casi ocho siglos.
—Y que, como un espejo, refleja las diferentes edades de Sevilla.
—Se pueden ver reflejado en ellas los cambios de la ciudad, las diferentes edades de Sevilla siempre al servicio de los intereses de la ciudad.
—¿Qué motivo político las hizo nacer?
—Un momento de euforia tras la conquista de Sevilla en la que la monarquía castellana pensó que a la par que podía caer la Andalucía oriental podía trasladarse la guerra al mismo territorio moro.´
—¿Y sabemos cuál es la primera galera que se construye en la ciudad?
—No, no. Con nombres no. Alfonso X El Sabio es el que manda hacer las diez primeras galeras. Una pequeña flota permanente que después se ampliaría.
—¿Cómo eran las galeras?
—Barcos muy largos, de cuarenta metros de eslora impulsados a vela y por ciento cincuenta remeros lo que la hacía tener poca autonomía. Esos remeros bebían y el agua se agotaba rápidamente. Eran muy recomendables para los ataques en el litoral.
—En aquellos talleres trabajaron muchos moros esclavos…
—Entre setenta y ochenta esclavos. Allí también se guardaban los botines de las incursiones africanas. Pero no solo moros. En un encuentro con la flota portuguesa se llegaron a capturar dos mil portugueses. Que se alojaron allí.
—Uno de aquellos moros alcanzó fama por su pericia y se pasó de bando…
—Hay historias hasta de espionaje. A uno de esos cautivos se le facilitó la libertad para actuar en tierras musulmanas de informador. Pero al que usted se refiere es un maestro mayor de carpintería musulmán y luego converso: Hamete Obezey.
—Las Atarazanas sevillanas nacen casi con la misma extensión de las por entonces mayores de Europa, las de Venecia. ¿Llegan a competir con la italiana?
—No, no. Venecia dominaba en el Mediterráneo oriental. Y Sevilla tenía su ámbito de acción en El Estrecho y África. Venecia tenía también muchos astilleros privados. El de Sevilla era estatal.
—¿Se convierte en la primera industria de Sevilla la fabricación de galeras?
—Estoy convencido. Hay un dato que sostiene que en un determinado momento todas las carretas de la ciudad estaban requisadas para traer y llevar madera. Eso da una idea de lo que significaban las Atarazanas.
—Debieron ser de buena calidad porque participan en la Guerra de los Cien Años…
—Fueron decisivas para bloquear a los ingleses. Y llegaron a asaltar en el XIV toda la costa inglesa. Nunca España le ganó tantas batallas en el mar a los ingleses como en aquella época.
—Y al parecer veinte de ellas, en un momento determinado, lo hacen con un éxito escasamente conocido por los sevillanos…
—No es común que se conozca que veinte galeras partieran para Inglaterra, remontaran por el Támesis y quemaron los arrabales de Londres. Dicen las crónicas que llegaron hasta donde nunca antes las galeras habían llegado. Y eran galeras sevillanas
—Imagino que el esfuerzo de dotar aquellos barcos era enorme.
—Muy grande. Más que el organizar la Flota de Indias. Una galera llevaba doscientos remeros-guerreros. Armar veinte galeras cuatro mil personas mínimo. Y en 1380, fecha del asalto a Londres, Sevilla tendría quince mil habitantes. Supone el 25 por ciento de la ciudad fueran sevillanos o no.
—¿Cuándo se construye la última galera en las Atarazanas?
-A mediados del siglo XV. Las últimas galeras sevillanas no bogaban. Sino que rodaban, llevaban ruedas y la paseaban con los santos patronos por la ciudad al ritmo de los tambores y acompañadas de luces. ¿Le suena?
—No procesionaba por la carrera oficial, imagino...
-Un documento de 1526, de los fondos del Alcázar, dice que iba de Las Atarazanas al Alcázar y luego salía por la ciudad. Los últimos barcos que salen de allí eran casi de juguetes.

—¿Cuántos usos tiene el edificio a lo largo del tiempo?
—El edificio va perdiendo naves del arsenal en beneficio de otros usos. Primero fue mercado de pescado, almacén de los comerciantes americanos, almacén de la Casa de la Contratación, Cárcel, Aduana, y se hicieron casas dentro que las convirtieron en un gran patio de vecinos, sobre varias naves se construye en hospital y sobre la antigua capillita de las Atarazanas la iglesia de la Caridad.
—Ahora parece que estamos, nuevamente, ante un tiempo crítico para el viejo edificio alfonsí. ¿Es optimista?
—Moderadamente optimista.
—¿Qué opinión tiene sobre el proyecto de Vázquez Consuegra?
—No lo conozco. Lo que si me parece mal es que el edificio no recupera su antigua altura. El nivel del suelo es el del XVI para evitar las riadas. Pero el aspecto original, casi de catedral por la altura de los pilares, ese no lo recupera el proyecto. Quizás técnicamente sería muy complicado.
—Una vez más las Atarazanas son el espejo de la realidad socioeconómica de la ciudad. Para rescatarlas del olvido ha sido una entidad financiera catalana la que ha venido en su socorro…
-Pedro I El Cruel envió una flota desde Sevilla para conquistar Barcelona. Esa expedición es ahora respondida con dinero en vez de con guerreros desde Barcelona para reconquistar las Atarazanas. Paradojas de la Historia.


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