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lunes, 29 de octubre de 2012

Barómetro sobre la economía catalana: Los empresarios catalanes creen que la independencia afectaría negativamente a sus negocios.



Los empresarios, salvo contadas excepciones, están rechazando entrar en el debate sobre las consecuencias que tendría la independencia de Cataluña. No obstante, la segunda edición del Barómetro de PwC y EXPANSIÓN sobre la economía catalana evidencia que el 55% de los empresarios encuestados afirman que un hipotético escenario de Cataluña independiente afectaría a su negocio negativamente o muy negativamente. "Sufriremos las consecuencias a corto y largo plazo", advierte el consejero delegado de la minera Iberpotash, José Antonio Martínez.

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El presidente de Miquel y Costas, Jordi Mercader, simplifica en una frase la opinión de la mayoría de encuestados: "Existe la necesidad de calmar el país en Barcelona y en Madrid; hay que reconducir la situación porque no es bueno ni inteligente lo que está sucediendo", advierte. Para zanjar de una vez el debate, Mercader aboga por "convocar ya el referéndum y acatar el resultado sea cual sea". El informe revela que sólo el 15% ve efectos positivos en su negocio si Cataluña se independiza, por un 30% que se muestra indiferente.

La vía del diálogo podría encauzarse a través de una reforma del modelo de financiación, una propuesta que el Gobierno parece estar dispuesto a negociar y que tendría un apoyo prácticamente unánime entre los empresarios catalanes: el 89% de los 353 encuestados cree que sí debería revisarse el actual sistema, por un 11% que no lo ve necesario.

FUTURO DE LA ECONOMÍA

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Amancio López, presidente de la cadena hotelera Hotusa, es de los partidarios de "no crear problemas nuevos" en un entorno marcado por el pesimismo del tejido económico. El 76% de los directivos creen que la situación económica de Cataluña ha empeorado -frente al 70% que pensaba así en abril- y el 45% prevé que empeore durante el próximo semestre, ocho puntos más que en la primera edición del barómetro abril.

Los optimistas respecto al futuro de la economía catalana también se desvanecen -pasa del 21% al 12%-, y es que su evaluación sobre la salud del conjunto de España y de Europa no ayuda. Los que pensaban que la situación española era regular o mala caen en favor de los que la califican muy mala; del 39% al 47% en sólo cinco meses. Sobre Europa, el 60% cree que su salud es regular y el 37% mala.

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La prolongación de la crisis está provocando un deterioro de la imagen de las empresas españolas, según el 55%: "Grandes multinacionales de la alimentación están reduciendo o retirando presupuestos de márketing en España", advierte Judith Viader, gerente del fabricante de aperitivos, Frit Ravich. La ausencia de credibilidad se extiende al Gobierno, al que los empresarios le reclaman que aproveche su mayoría absoluta para acometer una profunda reestructuración de la Administración sea cual sea el coste político. "Si la Administración no es competitiva, sube los impuestos y hace que las empresas tampoco lo sean", lamenta López. Mientras, Mercader solicita, incluso, un Gobierno de concentración.

El profesor del IESE Xavier Vives señala que "el gran problema de España es la credibilidad de su política económica; sucedió con Zapatero y ahora con Rajoy". Jordi Gual, economista jefe de La Caixa, recuerda que "el estímulo [de la economía española] sólo puede venir por la demanda externa; necesitamos financiación y los acreedores internacionales no nos lo dejan". "Sólo se logrará cambiar -añade- ganando en credibilidad".

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El consenso también se extiende a cómo afectará el rescate de la banca española en la fluidez del crédito, ya que sólo un 1% lo considera bueno por un 58% que lo valora mal. "El rescate era necesario en el contexto actual, pero no es suficiente para que fluya el crédito", opina Tomás Varela, director financiero de Banco Sabadell.

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Este razonamiento es compartido por los directivos, quienes creen que las condiciones de financiación no variarán (41%) e incluso empeorarán (58%). El temor aumenta cuando se habla de un posible rescate total de España, similar al de Grecia, Irlanda y Portugal: un 61% cree que no sería beneficioso y los directivos presentes en el acto coincidieron en que es importante conocer previamente qué condiciones se le impondrán al Gobierno.
Uno de los mayores miedos en el sector del gran consumo, es que los ajustes vuelvan a recaer en los ciudadanos, como explicó Jordi Morral, consejero delegado de Europastry. "Si en 2013 el consumo no reacciona, creará un problema más directo en la actividad industrial y la financiación; si apretamos demasiado el cinturón ahogamos a la base del mercado".

EXPORTACIONES

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Las exportaciones han sido un pulmón para las empresas catalanas, pero Mercader pidió estar alerta sobre qué sucederá con el déficit de EEUU y qué evolución seguirán los países emergentes del Cono Sur y Asia-Pacífico. Martínez recordó las dificultades para competir en el exterior y criticó la ausencia de una política industrial clara en España en detrimento de la construcción. "Hay muchas personas que no regresarán al circuito del trabajo nunca más; me da miedo que se rompa el pacto social", augura Xavier Brossa, socio director de PwC.

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La variación de opiniones entre abril y septiembre apunta a un empeoramiento de los resultados de las compañías y una previsible reducción de plantillas. ¿Optimismo? "A mí me interesa saber en qué empresas trabajarán mis cuatro hijos; todavía no existen", sentenció Ana Maiques, de Starlab.

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