Así fue la Eurocumbre de Bruselas y así se la contamos.

Ni vencedores, ni vencidos. Ése es el mensaje que el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, quiso transmitir ayer, una vez finalizada la cumbre en la que se aprobó la recapitalización de bancos y la compra de deuda con condiciones más suaves. Pero no se fíen: también dijo el jueves que la UE había alcanzado un pacto para movilizar 120.000 millones de euros en inversiones y, en el mismo momento en que pronunciaba esas palabras, portavoces oficiales de las delegaciones española e italiana aseguraban exactamente lo contrario. Italia y España, con la aquiescencia francesa, habían bloqueado el acuerdo. Motín a bordo del barco europeo.

Mario Monti apunta a suceder a Berlusconi al frente del Gobierno italiano.
Mario Monti, Presidente italiano. El cabecilla de la "rebelión mediterránea" de la Eurocumbre.

La "rebelión" de Monti comenzó a las 19:00 horas del jueves, cuando Van Rompuy intentó dar por aprobado el pacto para reactivar el crecimiento. El primer ministro italiano le dijo que no podía dejar la cumbre sin medidas concretas para estabilizar la deuda y vetó el pacto. Según asegura la publicación alemana Der Spiegel, Monti estaba "furioso". Un portavoz de la delegación española confirmó esta versión: la iniciativa del bloque fue italiana y Rajoy se limitó a apoyarla y engrosar las filas rebeldes.

Van Rompuy sólo apareció ante la prensa a las 22:30 con instrucciones de Merkel de que anunciara un acuerdo sobre el pacto de crecimiento. El presidente galo François Hollande, en cambio, le pidió que reconociera el estancamiento de las negociaciones. Pero tras una grisácea declaración del presidente europeo (no habló específicamente de bloqueo), Hollande decidió comparecer por sorpresa ante los medios.

Rajoy comentando la €urocumbre con el Ewok.

El presidente francés Hollande tomó partido desde el principio por el eje mediterráneo.

El mandatario francés confirmó lo que previamente habían avanzado portavoces italianos y españoles: España e Italia habían rechazado el Pacto. Pero fue más allá y aseguró haber sido informado previamente de la posición y "comprender" la situación. Ahí empezaba la noche más larga.

El primer ministro británico David Cameron exige entonces una solución urgente que no retrase el resto de la Cumbre y los líderes de la zona euro deciden seguir negociando. Alrededor de las doce de la noche los mandatarios de la UE que no pertenecen a la moneda común empiezan a abandonar la sede del Consejo Europeo.

Todo queda listo para la batalla final entre los dos bandos: los que piden solidaridad antes que compromisos en firme y los que prefieren un modelo contrario, primero el palo y luego la zanahoria.

Merkel y Monti conversan durante la cumbre europea celebrada entre el jueves y el viernes.
La Merkel tuvo que ceder ante el eje mediterráneo encabezado por Monti.

Merkel y Monti llegaron a tener hasta diez encuentros bilaterales para acercar posturas. Hablaron incluso "sobre fútbol", reconoció ayer la canciller. De hecho, durante la semifinal de la Eurocopa que enfrentó el jueves a Alemania e Italia, se dispusieron varias pantallas de televisión. No dentro dentro de la sala de reuniones, pero sí cerca. Por si acaso. A la una de la madrugada salían las primeras filtraciones: Alemania podría haber aceptado una recapitalización directa de los bancos mediante los fondos de rescate, pero a cambio de duras condiciones y de establecer un supervisor único del sistema financiero.

La Merkel no imaginaba tan feroz resistencia de los países del eje mediterráneo, que bloquearon la Eurocumbre hasta conseguir soluciones para la "crisis de deuda soberana" que azota a España e Italia especialmente.

Pero no fue un acuerdo fácil. Al rescate directo de entidades había que añadir dos prebendas más: eliminar la condición de "acreedor privilegiado" al fondo de rescate permanente (MEDE) en el programa de ayuda financiera a España y el uso de esos fondos de rescate para estabilizar los mercados de deuda. Las condiciones de Merkel para tragar con esa rueda de molino tampoco fueron baladíes: los países beneficiados deben cumplir con todas las recomendaciones macroeconómicas y pactos de estabilidad y de corrección de desequilibrios de la UE.

En torno a las cuatro de la madrugada se cerraba el acuerdo. Rajoy y su comitiva abandonaron la sede algo antes de las cinco. La salida fue extraña.

El presidente español apenas dijo nada a los medios. "Mañana sabrán los detalles". Ni tan siquiera respondió a una pregunta sencilla: "¿Satisfecho?" Y eso que habían conseguido un "Sí a todo", un "tres de tres" (compras de deuda en el mercado, recapitalización de banca y eliminar el estatus de acreedor privilegiado al MEDE) pero apenas transmitían sensación de alegría.


Van Rompuy lanzó un sutil mensaje tras la Eurocumbre en el que advertía de importantes peajes para los países "triunfadores" en la reunión. La Merkel cedió pero impuso severas condiciones.

¿Era sólo el cansancio o había algo más? Probablemente lo segundo. España e Italia lograron lo que querían, pero Merkel guarda todos los ases: si no hay supervisor bancario no hay recapitalización directa y, en cualquier caso, ésta puede incluir condicionalidad macroeconómica. Y si Rajoy o Monti quieren que la UE intervenga en el mercado de deuda, deberán cumplir con sus recomendaciones.

Lo plasmó perfectamente Van Rompuy cuando le preguntaron ayer si España e Italia habían sido los vencedores de la cumbre: "Nada es gratis", dijo el belga. Y no puede ser más cierto.

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