09 noviembre 2013

Draghi echa el resto... ¿será suficiente?


 Una de cal y una de arena del BCE para la economía española. El sorprendente anuncio de la institución de recortar los tipos de interés en la zona euro hasta el nivel mínimo histórico del 0,25%, un cuarto de punto por debajo del nivel que estaba vigente, puede tener un efecto incentivador sobre las exportaciones de las empresas nacionales (puesto que las abarata), debería contribuir al abaratamiento del crédito e impulsar la recuperación de sectores como el inmobiliario. Pero no cabe duda de que el mensaje que transluce tras la histórica decisión de la entidad que preside Mario Draghi es menos positivo: la recuperación de la economía europea está siendo menos sólida de lo esperado, por lo que el BCE se ha visto obligado a recurrir a su artillería para variar esta inercia. Esta semana, la Comisión Europea actualizó sus estimaciones para la zona euro, recortando en tres décimas, hasta el 1,1%, el crecimiento esperado del PIB durante el próximo ejercicio.


Por ello, la institución ha optado por no esperar a disponer de más datos sobre la evolución de la economía comunitaria, como preveían los analistas y reclamaron algunos de los miembros del Consejo presentes en la reunión de ayer, y aprovechar el margen que otorga la perspectiva de que la inflación se mantendrá en niveles bajos a lo largo de los próximos meses (el pasado octubre aumento sólo un 0,7%) para tratar de sorprender al mercado y maximizar el efecto de la rebaja del precio del dinero, que, en esencia, tampoco supone un movimiento especialmente agresivo, debido a que los tipos de interés ya se encontraban en un nivel históricamente bajo. De hecho, el propio Draghi asumió en rueda de prensa que podrían ser necesarias nuevas medidas en los próximos meses, entre las que volvió a citar la posibilidad de poner en negativo el tipo al que se remunera la facilidad de depósito en el BCE; es decir, el excedente de liquidez que las entidades depositan en esta institución en lugar de prestarlo a otros bancos europeos. La pertinaz fragmentación del mercado crediticio en la zona euro y la traslación imperfecta de las medidas expansivas que adopta el banco central hacia las economías periféricas del sur preocupa, y mucho, en el seno de la entidad, lo que podría forzarle a ‘penalizar’ a aquellos bancos que se mantengan en la ortodoxia más estricta.


Es de esperar que el movimiento inesperado del BCE surta el efecto buscado a corto plazo porque sus recursos se agotan y no parece haber otro actor capaz de azuzar a la economía europea.

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